
DISCURSO
De 5 años pasamos 4 años deseando terminar el colegio y ahora no nos queremos ir. Parece raro pero es así. Una nueva etapa comenzaremos: la facultad, el trabajo, a manejarnos por nosotros mismos, a elegir nuestro camino. Nos vamos con recuerdos, aprendizajes, enseñanzas que nos forman a nosotros como personas, con amigos y compañeros. Vamos a extrañar el mal humor matutino, las llegadas tardes de los chicos y las clásicas de Manuela, las cara de dormido, Fiamma pegada al celular, el “no obstante” de Damián, Julieta gritando porque no se escucha y ni hablar de los gritos de Lucre junto a sus locuras, los hablemos de Gabriela a Fiamma, los ataques de Miguel y sus preguntontas, discusiones entre Iván y Gabriela, y el ruido a hélice que se escuchaba en los bancos del fondo, las risas. También extrañaremos a la escuela en todos sus aspectos, ya que fue como nuestra segunda casa, nuestra segunda familia, porque dentro de esas paredes compartimos innumerable cantidad de cosas. Donde miremos veremos una historia, en cada rincón de las aulas, en la figura de cada profesor y de los preceptores, infinidad de recuerdos. Hoy les decimos hasta luego a muchos momentos, todo lo que vivimos en el colegio queda en él y en cada uno de nosotros, en cada foto que sacamos y en cada hoja que escribimos. Pero antes de irnos queremos agradecerle a cada uno de los profesores y eternamente a nuestro preceptor Javier, que no ha acompañado estos últimos años, siempre ayudándonos con la mejor onda y conteniéndonos. Sinceramente gracias de todo corazón por todo. Tal vez ya no pasemos más por los pasillos de la escuela, pero sabemos que esos recuerdos que vivimos ahí, se quedarán guardados en el único lugar donde no serán olvidados, en nuestros corazones. Gracias


